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Recuperación del esfuerzo en electroestimulación

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Hoy comenzamos una línea de post que irán encaminados a mostrar tanto a profesionales como a usuarios la versatilidad del sistema de electroestimulación inalámbrica de cuerpo completo Wiemspro.

Veremos como la electroestimulación de cuerpo completo es una tecnología con múltiples aplicaciones. Hoy nos centraremos en la recuperación del esfuerzo.

Cómo crear programas para recuperación del esfuerzo

A pesar de que el uso más extendido de este tipo tecnología está orientado al aumento de la intensidad de los entrenamientos, Wiemspro permite tal grado de control sobre el sistema que podremos crear programas orientados a la recuperación del esfuerzo.

En la literatura científica podemos encontrar algunas discrepancias sobre su utilidad en este campo. Dichas discrepancias dependen de los programas de electroestimulación utilizados  y del propio diseño de los experimentos.

Una vez analizadas todas estas publicaciones podemos indicar las claves para crear programas que ayuden a nuestros deportistas a mejorar su recuperación al esfuerzo. En resumen los parámetros a utilizar serían:

  • Baja frecuencia: por debajo de 10 Hz.
  • Intensidad moderada: dentro del umbral motor (contracción muscular visible), pero sin producir tetanización ni dolor muscular.1
  • Anchura de impulso: la propia del grupo muscular, podemos irnos al valor más bajo de su rango. Por ejemplo, si el cuádriceps necesita entre 350 us y 400 us, podemos usar 350 us obteniendo buenos resultados.
  • Duty Cycle (tiempo de trabajo- descanso): densidad media. A pesar de que el musculo asimila bien el trabajo continúo, en este caso parece mejor idea balancear ambos periodos de tiempo, al menos al 70%-30% para conseguir un efecto de mejoría de riego sanguíneo permitiendo la resintesis de PCr y evitar la depleción del glucógeno intramuscular.

Mediante el uso de la electroestimulación podemos ayudar a la recuperación del esfuerzo atendiendo a varios criterios:

  • Disminución de la fatiga muscular (mantenimiento del rendimiento).
  • Disminución de marcadores de daño muscular (CPK).
  • Disminución de lactato en sangre.
  • Disminución de la sensación de dolor y rigidez (denominada “soreness” en inglés).

Algunos de estos beneficios se atribuyen a la mejoría del flujo sanguíneo en el musculo y tejidos periféricos, pero subyacen otros procesos fisiológicos que se explicaran en futuros post.

Veamos diferentes formas de aplicar la electroestimulación para mejorar el proceso de recuperación.

Como orientar la recuperación en función del entrenamiento

No queremos ser simplistas, reduciendo los procesos de recuperación a la aplicación de programas de baja frecuencia, aunque solo la aplicación de este criterio nos dará  buenos resultados.

Podemos hilar más fino y ajustar el uso de Wiemspro al tipo de recuperación que necesita nuestro deportista-cliente.

Parece ser  más efectiva  (y donde más  evidencia científica tiene) tras entrenamientos en los que el componente concéntrico es prioritario. En estos casos puede aplicarse como método de recuperación inter-series, haciendo que los valores de fuerza aplicados no decrezcan al mismo ritmo que lo harían con descanso pasivo o activo (resistencia a la fuerza con bajas cargas). En estos casos parece que el aumento del flujo sanguíneo y la aceleración de los metabolitos (como el lactato) pueden ser claves en el proceso.

Cuando nuestro entrenamiento es primordialmente excéntrico, tenemos cierta controversia. Este tipo de entrenamientos crean mucho daño muscular, dolor post-entrenamiento y cierta rigidez muscular. En función de las características del entrenamiento y de lo habituado que este el deportista a éste, podremos ayudar a la recuperación en un sentido más amplio o menos.  Sabemos que podemos conseguir una disminución de la sensación del dolor y rigidez muscular. Otro parámetro que se mejora son los marcadores de daño muscular, aunque si el entrenamiento es muy agresivo este valor no siempre mejora en la misma proporción. En cuanto a la disminución de la fatiga muscular, parece que no es posible reducir los tiempos  de recuperación. Esto se debe a que el daño muscular es tan elevado, que la estructura del musculo no permite la generación de los mismos niveles de fuerza hasta su regeneración. Puede apuntarse también a motivos de tipo nervioso relacionados con la fase excéntrica de la contracción muscular, pero estos proceso no están totalmente clarificados a día de hoy.

Conclusiones

La electroestimulación puede ser utilizada como un medio para apoyar la recuperación del deportista.

Son varios los ítems que podemos valorar a la hora de evaluar dicha recuperación y no siempre podremos abarcarlos todos. El tipo de entrenamiento y de deportista determinarán cuales serán nuestras “dianas” en este sentido.

Como siempre, recomendamos a los entrenadores estar un proceso constante de formación- actualización y a los usuarios ponerse en manos de profesionales cualificados.

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